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Sobre el eneagrama (I)

Somos como prisioneros en una celda sin vigilar. Nadie nos confina en contra de nuestra voluntad y hemos oído que la llave que nos liberaría está también encerrada dentro. Si encontrásemos la llave, podríamos abrir la puerta y ser libres. Sin embargo, no sabemos dónde está escondida, e incluso sabiéndolo, una parte de nosotros tiene miedo de salir de nuestra prisión. Una vez fuera, ¿dónde podríamos ir? y ¿qué podríamos hacer con nuestra recién descubierta libertad?

Esto no es una metáfora sin sentido: somos prisioneros de nuestro ego, estamos encadenados por nuestros miedos, limitados en nuestra libertad y sufriendo por nuestra condición. Nadie impide que busquemos la llave que nos liberará. Sin embargo, debemos saber dónde buscarla y estar dispuestos a utilizarla cuando hayamos descubierto dónde se encuentra.

Con el Eneagrama hemos encontrado una llave maestra, una llave que nos abrirá muchas puertas. Que nos permite acceder a la sabiduría que necesitamos para escapar de esa prisión autoimpuesta y llevar una vida más plena. El Eneagrama nos ayuda a liberarnos de los mecanismos restrictivos de la personalidad para que podamos experimentar más profundamente quiénes y qué somos en realidad. Nos proporciona conocimientos que pueden ayudarnos a liberarnos de nuestros miedos y conflictos, de nuestras caprichosas pasiones y obsesiones, de nuestros desordenados deseos y confusiones internas.

Sin embargo, ninguna parte de ese proceso es automática. Incluso después de haber identificado nuestro tipo de personalidad, puede que no sepamos claramente cómo utilizar esos conocimientos que se nos han proporcionado. Las personas suelen preguntar con frecuencia: «Cuando sepa cuál es mi tipo, ¿qué hago con él? ¿Dónde voy con él?». Conocer el funcionamiento interno de los tipos de personalidad ayuda hasta cierto punto, pero la información por sí sola no es suficiente para liberarnos. En lugar de eso, necesitamos comprender el proceso de transformación y nuestro papel en él. La paradoja estriba en que no podemos provocar nuestra transformación, ya que sin nuestra participación no se puede llevar a cabo. Por tanto, ¿qué papel desempeñamos en nuestro desarrollo interno y cómo puede ayudarnos el Eneagrama?

El Eneagrama puede ayudarnos porque es un mapa muy útil para guiarnos hasta los puntos de bloqueo de nuestras particulares estructuras de personalidad. La premisa fundamental del Eneagrama es que existen nueve estructuras básicas de personalidad en la naturaleza humana: nueve puntos de vista, nueve sistemas de valores, nueve formas de estar en el mundo. Todas ellas tienen mucho en común entre sí, aunque cada una manifiesta su propia serie de actitudes y conductas, reacciones y defensas, motivaciones y hábitos. Y cada una requiere de su propia y única fórmula de crecimiento.

El mensaje principal es que, mostrándonos de qué está hecha nuestra personalidad, el Eneagrama nos indica qué necesitamos para nuestro verdadero crecimiento y transformación. No todas las personas están cortadas por el mismo patrón, ni hechas del mismo molde; por ese motivo, los aspectos psicológicos y espirituales de cada uno son diferentes, así como el orden en que deben tratarse. Ayudándonos a conocer las estructuras de nuestra propia personalidad, el Eneagrama nos enseña cómo y por qué nos hemos encerrado y constreñido nuestro crecimiento. Nos proporciona una visión panorámica de lo que sucede en nuestro interior y en nuestras relaciones más significativas. Nos proporciona un lenguaje carente de juicios y tecnicismos con el que poder expresar estas ideas que pueden resultar tan desmitificadoras en los ámbitos de la psicología y la espiritualidad. Vemos que tales realidades no son extrañas ni ajenas, sino mundos en los que ya vivimos.

Además de proporcionarnos comprensión sobre nuestras conductas habituales, el Eneagrama ofrece una respuesta a nuestros anhelos espirituales porque nos muestra con mucha meticulosidad cómo nos ha limitado nuestra personalidad, cuál es nuestra vía de crecimiento y dónde se puede encontrar una verdadera realización. Nos enseña que los vehementes deseos y las estructuras de la personalidad son, en realidad, guías muy prácticas a los mayores tesoros de nuestra alma. Considerando nuestros patrones autodestructivos, e incluso nuestro sufrimiento y limitaciones, como señales para alcanzar nuestra capacidad espiritual, podremos vernos a nosotros mismos desde una luz diferente. Esa nueva perspectiva viene acompañada de compasión, sanación, amor y transformación.

«Comprendiendo el Eneagrama» – Don Richard Riso y Russ Hudson

Inmaculada Vallina

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