Unidad en días de pandemia
Todos somos Uno.
Todos sentimos DOLOR.
Un dolor que nos une y nos separa.
A veces es compasión por los que sufren.
Otras…… pérdida, abandono, soledad, desesperanza.
Todos sentimos el MIEDO.
Y miedo a que el miedo nos derrote.
Indefensión, paranoia y desconcierto.
En la mente es confusión y sobrecarga.
En el cuerpo agitación, alerta, sobresaltos……
El estado de alarma está también en el estómago, el corazón y los pulmones.
Alerta, activación, indefensión……
RABIA en todas sus formas: indignación, culpa, furia, resistencia, odio, sarcasmo, prepotencia, ironía, desprecio….. hasta violencia.
Y de vez en cuando la ANESTESIA…..
Desconectamos del temor, del dolor, del sufrimiento, de este estado que incomoda, buscando, como a tientas, un estado de descanso en la inconsciencia…….
Comemos, bebemos, escapamos del silencio, buscamos estar siempre entretenidos, volver a ese estado familiar de agenda llena……..
Todos navegamos en este mar revuelto de emociones, por estados que nos hunden, nos apagan, nos contraen o que hacen que estallemos.
Todos podemos ser UN MUNDO EN GUERRA.
Pero todos compartimos también el mismo Cielo. Podemos encontrar de vez en cuando estados de armonía y de silencio, y transitar después conscientemente ese camino que conduce hacia La Paz. Paz en nuestros corazones para darle existencia a La Paz en este mundo. Cada uno de nosotros puede ser UN MUNDO EN PAZ. La naturaleza humana tiene un fondo compasivo, generoso y silencioso. Vemos a nuestro alrededor continuamente gestos grandes y pequeños de bondad, de altruismo y de empatía. Todo se entremezcla en nuestra experiencia en estos días. Luz y oscuridad, desequilibrio y armonía, enfado y gratitud, miedo y esperanza, amor y desencuentros.
Podemos sentir que cada vez, en cada instante que sentimos todo esto, miles, millones de personas lo están sintiendo con nosotros, al unísono, en medio de ambientes, lugares y situaciones diferentes, pero unidos por un mismo corazón. El Corazón de la Humanidad compartida que, ahora como nunca, somos capaces de sentirla en todas sus posibles dimensiones.
Escrito por:
