Vulnerabilidad
MI CORAZÓN EN ESTOS DÍAS DE PANDEMIA
Me asomo a la ventana y veo allí lejos, sobre los tejados, el monte Gorfolí. Su imagen me conecta con la naturaleza que tanto añoro y que hoy siento tan lejana. Miro el calendario para saber qué día es. Me resulta difícil ubicarme temporalmente en estos días….. es como haber entrado en una burbuja que está más allá del tiempo. Siento de una manera muy intensa la vulnerabilidad, la mía, la de todos. Es como si un gran despertador hubiera sonado para despertarnos del sueño, el adormecimiento, la anestesia, la ignorancia…… Y ahora llega este virus que se apellida Despierta, para contarnos que esa sensación de que lo trágico es aquello que siempre les pasa a otros pero a nosotros no, se ha terminado.
Pienso en todas las veces que he acudido a un retiro voluntario, de 2 ó 3 días, de 5 días, de 10 días de silencio. Recuerdo cómo cuando he ido a retirarme voluntariamente, a aislarme y a meditar, a sentirme en el silencio, he experimentado muchas vivencias de intensidad inolvidable. En todos los aspectos. He llorado, he sentido confusión, he recordado episodios dolorosos de mi infancia, he recordado fracaso, agravios, he sentido con mucha fuerza la vergüenza, la tiranía de mi propia mente. Y también he conectado con el gozo y con la calma, con una sensibilidad extrema para acoger mi humanidad y toda la Belleza de este mundo. El silencio y el recogimiento es una gran caja de resonancia donde todo se amplifica.
Éste, el de ahora, el que comparto con todos, no es un retiro voluntario…..
En este retiro además de meditar puedo crear mi propio ritmo. Además de meditar cocino, dibujo, escribo, y a veces me conecto por Whatsapp y por otros medios con esos seres que echo tanto, tanto en falta. Estoy haciéndole, sin tener ningún tipo de destreza, un vestido de princesa a una muñeca de trapo, cosiendo a mano como lo haría una mujer hace más de 1000 años, y eso me guía y me da fuerzas. A veces toco el piano y a menudo me muevo con la música que escucho. Escucho música para crear banda sonora. Una banda sonora que silencia esa música de fondo que nos imponen las noticias. A menudo me permito adormecerme, no hacer nada, replegarme como si estuviera jugando a un extraño juego de escondite. Y el silencio va ocupando cada día más espacio. Envuelve mi vulnerabilidad. A veces me permito llorar y cuando lo hago brota el llanto mío y el de todo el dolor que llena el mundo. Y cuando conecto con el miedo y siento el corazón alborotado me uno al de aquellos que lo sienten. Luego, me siento afortunada por todo lo que tengo, tanto…. que siento un poco de vergüenza por mis pequeñas luchas y temores. Y me siento impotente por no hacer más de lo que hago por el mundo en estos días.
Entonces, me siento ante mi altar, hago ofrendas y plegarias como hace años que no hacía, me sumerjo en la compasión por mi fragilidad, mi soledad, mi horfandad, por mis estados vulnerables y una vez ahí, desde mi pequeñez débil y asustada comienza a surgir poco a poco una respiración que se va abriendo espacio como un viento.
Y ese viento crea Espacio.
Y ese espacio puede acoger el mundo entero, la realidad del sufrimiento y la realidad del camino de salida…. y me sostengo…. y me preparo para poder sostener a otros, desde esa vulnerabilidad que todos compartimos….
Escrito por:
